
En un comentario sobre la queja que escribí respecto al examen de Historia de la prueba de selectivdad, la compañera Elisa ha escrito una aguda reflexión sobre la Selectividad en su conjunto, y señala algunos temas a los que no puedo resistir la tentación de dedicar unas líneas, algo confusas e improvisadas, como siempre. Digo de antemano que, en general, comparto el desasosiego de Elisa.
Dice Elisa en un momento:
¿Cómo es posible que se valoren las notas medias cuando se sabe positivamente que en muchos centros se hinchan? ¿Es cierto, como se afirma, que los alumnos de los centros públicos suben su media tras la prueba y los de los privados la bajan hasta un punto?
Respecto a tu segunda pregunta, desconozco la estadística, pero también he oído campanas en ese sentido. Ahora, sobre la primera creo que todo el profesorado tiene una clara idea. ¿Se hinchan las notas en los centros? En todos los que he estado, SÍ, y yo el primero. En un centro público, donde ves tanta gente que se juega su futuro por unas décimas, consciente o inconscientemente, desde 1º de Bachillerato tiendes a tirar para arriba la nota, y en 2º ya, para redondear… Y lo mismo harán en los privados. Todos tendemos empatizar con nuestro alumnado y a tratar de echarle una mano, y como pensamos que los demás pueden estar hinchando la nota…, no vamos a dejar a los nuestros en desventaja. No sé si me explico, es como lo del reparto de las uvas entre Lázaro y el ciego.
También dice Elisa:
… me parece vergonzoso que nuestra enseñanza comprensiva y bla, bla, bla… (complétese con la terminología pedagógica adecuada) termine con una oposición… ¡a los diecisiete años! ¿Hay contradicción mayor?
Creo Elisa que esto es la clave del asunto: EL TIPO DE PRUEBA QUE USAMOS, y que dedicamos un año, tal vez el mejor de la etapa escolar, a preparar casi exclusivamente. Pero, si partimos de la base de que todos tendemos a creer que las notas del expediente no deben ser un criterio único para decidir la futura carrera…, porque no nos fiamos ni de nosotros, algo tiene que haber supuestamente universal e igualitario donde cada persona pueda demostrar sus aptitudes. O ¿habría alguna forma de evaluar el Bachillerato, la ESO entera, que no generara desconfianza?
Finalmente se pregunta Elisa:
¿Me ciega la pasión de madre que no sabe si cometió un terrible error apostando por la enseñanza pública?
Vaya pregunta… Qué puedo decirte si la vida no me ha dado descendencia (todavía) por cuyo futuro preocuparme. Como profesor de enseñanza pública, comprometido con mi trabajo (sin ser mejor que nadie), sólo puedo decirte que la Enseñanza Pública me genera bastante desconfianza, pero de la otra sé menos y lo poco que sé me genera idéntica desconfianza.
Lo peor es que, en mi opinión, en la Enseñanza pública andaluza se están creando enormes desequilibrios entre centros docentes:
- algunos dotados con todos los proyectiles habidos y por haber (TIC, TAC, BILINGÜAL, INNOVATION..) y con plantillas de profesorado estables,
- y otros donde no hay espacio ni para una biblioteca, o que se caen a pedazos, o que a lo largo del año sufren mil quinientas bajas en la plantilla, gran parte del tiempo sin sustituir, o donde ningún funcionario quiere permanecer más de lo estrictamente necesario, si es que le ha tocado…
Todos conocemos ejemplos de estos y de muchos otros modelos de centro público. Pero hasta donde yo llego, si puedes elegir un centro público del tipo AA seguro que será mucho mejor que el 90% de los centros privados o concertados de tu entorno. Y no porque sea excelente, con un nivel medio bastaría para destacar.
