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Yo también fui profesor novato (Fragmento de una carta de 1995).

17 Dic
Haciendo limpieza de archivos y de viejos diskettes encontré una carta que escribí en 1995, al comienzo de mi segundo año de trabajo. Estaba con la espada de Damocles de la Prestación Social esperándome sin fecha. No estaba muy animado, no. Os dejo un pequeño fragmento de esa carta…

Como sabes he tenido mucha suerte con mi destino este año. En principio me hizo ilusión estar tan cerca de mi casa, pero todo tiene sus contrapartidas. En los días que llevo allí ya me he dado cuenta de que el ambiente de este instituto es irrespirable, por lo menos para mí. El centro es enorme, y hay el doble de profesores que estábamos en Motril. Son gente de bastante edad y muchos son catedráticos a la antigua. Se nota que hay bastantes tensiones internas y que existen grupos muy cerrados que se llevan mal. Ante eso, la llegada de alguien nuevo, y este año sólo he llegado yo, supone un cierto recelo para todos: nadie te habla más de lo necesario porque no sabe de que lado estás o estarás. La sala de profesores es un espacio enorme en el que se forman diversos corros en el que cada uno está a lo suyo. No es como en Motril, que entrabas en la sala de profesores y ya estabas metido en una conversación abierta a todos los que estuvieran presentes. Aquí, si no estás en un grupito no hablas.

Y luego el terreno estrictamente profesional. Tengo que dar 6 horas de Etica en 1º, 3 horas de Latín en 2º y otras 3 horas de Filosofía en 3º. Bueno, casi me olvido, también me han dejado 6 horas de Geografía en 2º. Y luego, sólo me ha faltado tener que perseguir y suplicar a los jefes de cada seminario para que me den, por lo menos, una programación y un libro de texto. Bueno, a los tres días he conseguido un libro de Latín, y del programa me han dicho que no me preocupe, que es muy fácil, que en 2º sólo tienen que aprenderse bien las declinaciones y la conjugación, y, tal vez temerosos porque soy de Historia, también me han dicho que me olvide de rollos de cultura y civilización. Pero los de Latín son mejor que los de Filosofía. Estos no me han dado, ni me van a dar, libro de texto, porque tienen cada uno el suyo. Y del programa aún no sé nada. Todavía no ha aparecido el jefe de seminario y los demás escurren el bulto y me dicen que ya me lo dará él, si es que lo tiene, pero que lo mejor es que me consiga el libro de texto y lo vaya siguiendo.

Ante ese panorama, ¿qué hago? Ya he comenzado, con ayuda de Miguel Angel, a preparar cosillas de Latín con el método de Cambridge que sigue él, pero tengo que mantenerlo en secreto porque a la Jefa del Seminario de aquí le parece una “modernidad absurda” eso de enseñar Latín como una lengua viva. Por otra parte, ¿para cuánto tiempo me hago mi programación? ¿Para un mes, dos, tal vez tres? Igual ni merece la pena que empiece a preparar cosas por si me incorporan en noviembre a la prestación. Pero, ¿y si luego me tienen esperando hasta abril o mayo? ¿Me tiro casi un curso entero improvisando? Y luego la reostia, con perdón. Resulta que el inspector del centro es el mismo que me dirigió las prácticas, así que ya tengo al perro de presa al acecho, y esta vez sin la cobertura que me dieron en Motril los compañeros. Moraleja: Por favor, que llueva.

Así que ahora resulta que estoy deseando que me llamen para la prestación para quitarme de en medio de este instituto. ¿Pero dónde me destinarán? ¿Estaré dentro de uno o dos meses echando de menos el instituto? Como ves, a las puertas del instante, pero sin llaves.

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1 comentario

Publicado por en diciembre 17, 2006 en Personal

 

Una respuesta a “Yo también fui profesor novato (Fragmento de una carta de 1995).

  1. artevirgo

    enero 3, 2007 at 11:15 am

    Me recuerdas a mí mismo, allá por el año 1988, cuando, a pesar de ser profesor de Lengua Castellana y Literatura, tuve que impartir clases de Filosofía y de Ética. Al año siguiente me cambiaron de instituto y pensé “menos mal, se acabó el suplicio”. Pues me tocó latín, informática y las clases de lengua y literatura que las cetadráticas no querían. Así anduve cuatro cursos completos, hasta que llegué a mi primer destino definitivo y, ya puestos, acabé por especializarme en dar clases de lo que me echaran (dentro de mis posibilidades). Ahora que ya tengo 18 años de experiencia, no sirvo para continuar curso por curso con el mismo nivel, siempre cambio y siempre busco renovar y renovarme. He sido director, secretario, jefe de estudios, jefe de departamento, y he participado en la tira de proyectos.
    Será que me va la marcha.
    A lo mejor, como dice mi mujer, terminan por ponerme una calle.
    Salud

     

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