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La función asesora I.

28 Dic
Este no es más que el título del primer apartado obligatorio del Proyecto necesario para optar a una asesoría de CEP. Hace unos meses, cuando me senté a redactar mi proyecto, recopilé algunos datos, puse algo de reflexión personal sincera, y salió esto. Acabado mi primer trimestre como asesor no hago más que pensar en la poesía de Cernuda, aunque en otro contexto claro.

1.1. Definición.

A lo largo de los más de 20 años transcurridos desde la creación de los CEPs, por el Real Decreto 21/12 de 1984, la educación en España ha vivido un acelerado proceso de transformaciones, no sólo legislativas sino también de la práctica educativa. La aceleración de los procesos de cambio en la sociedad de la información en que nos hallamos inmersos obliga, por tanto, a una permanente y a menudo estresante puesta al día, de la que no puede omitirse la función asesora. Ahora bien, con independencia de los cambios tecnológicos y de los medios puestos en acción, la función asesora en sí misma debe concebirse siempre como un apoyo permanente a la comunidad educativa en su conjunto para conseguir la mejora de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Volcada en el apoyo al sector del profesorado, sin duda, pero sin dejar de lado al resto de miembros de dicha comunidad: familias, alumnado y personal no docente.

La función asesora es una pieza más del engranaje educativo, imprescindible para mantener el sistema alerta a las necesidades y demandas de la sociedad y para dotar a los centros de los recursos y estrategias necesarios para afrontar con éxito los procesos de cambio. En la actualidad, con un sistema educativo titubeante desde el punto de vista legislativo, inmerso en procesos de cambio inacabados y que genera incertidumbres en el sector del profesorado, la función asesora debe ayudar a generar confianza, a facilitar la innovación y a mejorar las capacidades, habilidades, autoestima y motivación del personal docente, que es la columna vertebral de la comunidad educativa.

Teniendo estos principios generales como base, la función asesora requiere también una formación específica. Es cierto que dicha función es desempeñada temporalmente por miembros del sector del profesorado que, al menos, sienten la inquietud de participar activamente en la programación y ejecución de actividades formativas. Pero no es menos cierto que las intenciones e inquietudes no bastan para llevar a cabo una tarea efectiva, y que el desempeño de la función asesora necesita de una formación específica teórica y técnica. En primer lugar en tareas organizativas y de gestión, en segundo lugar en estrategias formativas y en tercer lugar en el manejo de las TIC que puedan ponerse al servicio de la formación permanente del profesorado.

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Publicado por en diciembre 28, 2006 en Proyecto CEP

 

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