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Entre vorágine y vorágine pienso en Granada.

13 May

Llevo mucho tiempo sin entrar en el blog porque acabo de sacar la cabeza de una vorágine de trabajo que casi me subsume. Ahora, unos días de simple rutina burocrática en el CEP antes de encarar la próxima vorágine, la de junio. Por suerte, será mi última vorágine de trabajo en el CEP (bendito sea el destino, nunca mejor dicho, aunque sea Benalúa).Ya casi veo el otro lado de la orilla, casi estoy a salvo, me faltan las últimas brazadas…; pero me ahogo, me va a costar mucho salir del pozo sin vomitar.

En estos días, en que habría mandado todo a tomar viento, me ha consolado y me ha ayudado a aguantar pensar en Granada, pensar que para bien o para mal retorno a la tierra a la que pertenezco, en cuyo suelo he sido capaz de superar situaciones mucho más duras que la que afronto. Me cabreo por chiquilleces, si esto me pasara en Granada seguro que hasta me reía.

A veces me asusto, me siento paleto y nacionalista cuando pienso en Granada como una terra magica. Pero no es una Granada real la que siento en mi corazón, es mi Granada, que es como decir que soy un poco yo mismo travestido en ciudad. Y ¿qué mas se necesita en este mundo?, ¿quién necesita amigos, que igual vienen que van, cuando puede aferrarse a la magia de lo perenne?

Sí, la tierra, aunque sea imaginaria, nunca te falla, porque la tierra es sustento y si te falla te caes. La amistad es la cuerda de seguridad, te salva en algunas situaciones de apuro pero te puede fallar en el momento menos esperado. Siempre es bueno saber que de la tierra no se pasa.

Y ahora que estoy engranáchochao (enchochao con Granada, vamos), hasta me da por cantar la reja, y granaínas, y van Los Planetas y sacan su nuevo disco con eso y más: ¡Unos verdiales! Y como un gilipollas se me pone el vello de punta cuando oigo el murmullo de J:

Nada tengo que envidiarte,

tampoco que agradecerte.

Nada tengo que envidiarte.

Si me entero de tu muerte

yo diré que en paz descanses.

Y si vives, buena suerte

Y ese susurro desgarrado acompañando a la guitarra de Florent, que realmente parece llorar como fanfarria de desafinados violines de panda de verdiales, pero a ritmo manso. Uff, que arte hay en Granada y que difícil es explicarlo. Es que…. quizás hay que vivirlo, como una romería al Rocío sin salir de casa, vamos.

Y también esa cancioncilla, La verdulera, con reminiscencia poperoverbenera pero que con su ritmillo de pachanga suelta esa sabiduría popular que asocio telúrgicamente con Granada:

Y a mí qué coño me importa

lo que diga esa gente

si tú lo sabes de sobra.

Déjalos que hablen si quieren.

Que venga el tiempo y ponga las cosas

donde tienen que estar.

Esas estrofas, para quien no lo sepa, resumen la esencia de la malafollá granaína.

Y qué decir de Ya no me asomo a la reja, que alguien que en el fondo de su memoria infantil recuerda la letrilla de la música que sonaba por los altavoces del patio infantil de sus cinco o seis años puede interpretar de tantas formas:

Niña asomate a la reja

que te tengo que decir,

que te tengo que decir

una cosita a la oreja:

Y esa cosita consiste

que yo te quiero de veras,

y el beso que tu me diste

te lo vengo a devolver.

Y esa letrilla infantil estalla en mil pedazos cuando entre el algodón de una música que mueve a la nostalgia la voz de J destroza el sueño de entonces:

Ya no me asomo a la reja

que me solía asomar.

Ya no me asomo a la reja,

me asomo a la ventana

que cae a la soledad

que cae a la soledad.

 

Y ya, pa terminar con un canto a mi tierra y a mi manera de entender la malafollá, qué mejor que otra letra de este disco:

Para lo que tú quieras ya sabes que puedes contar

conmigo.

Cuenta conmigo

cuando estés rodeado por enemigos.

Cuando nadie te llame cuenta conmigo.

Deseando una cosa parece un mundo

y una vez que se tiene es sólo humo.

Lo que te hayas ganado,

lo que sea tuyo

no lo dejes perderse en un minuto.

Cuando estés por Granada ya sabes que aquí tienes un

amigo.

Cuenta conmigo

cuando estés asustado o estés perdido,

cuando nadie te crea cuenta conmigo.

Dile al Novi que vaya acelerando

que la que yo más quiero me está esperando.

Dile al Novi que vaya acelerando

que a Granada, la tierra donde nací, vamos llegando.

Dedicada, con toda sinceridad, a cualquier persona que en algun momento se haya considerado mi amiga, a cualquiera que ni fú ni fá, y, porque no, a cualquiera que me haya tomado por tonto, gilipollas, engreído o enemigo.

Nin los unos nin los otros fagades ende al

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Publicado por en mayo 13, 2007 en Personal

 

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