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Canción triste de un vocal de oposiciones (2).

07 Jul

Los servicios de inspección calculando las horas reales de trabajo de los miembros de los tribunales de oposición.

Jornada 4: En la que se resumen las jornadas precedentes y el vocal reflexiona sobre los aprendizajes significativos adquiridos en ellas.

En el fondo no es para tanto. Me quejo por vicio. Hoy son las 16.30 y ya estoy de vuelta en casa. Eso sí, ha ayudado la no comparencia a las 7.00 de dos opositores y el haber prolongado un poco la mañana hasta las 15.30. Total, desde las 8.00 que he empezado (porque el presidente y la compañera Teresa se bastan para reducir y encerrar a las 7.00 al primer candidato de la jornada), sólo han transcurrido siete horas y media, la primera jornada laboral casi legal desde que empezaron las exposiciones orales.

He de reconocer que mi presidente había diseñado un calendario de trabajo (aceptado por todos los vocales sin rechistar) absolutamente científico. Se nota que tiene mucha experiencia en esto.

La idea de comenzar el viernes con una jornada de 14 horas, que tanto critiqué hace días, fue absolutamente brillante. Tras el fin de semana de descanso, las jornadas de 11 horas del lunes y martes deberían haberme parecido idílicas y bucólicas. Igual Juan de Dios todavía está esperando que le reconozca que soy un exagerado y que esto no es para tanto. Pero por mí puede esperar sentado, o haciendo una sentada con sus camaradas de CCOO. Ya tengo dudas de si son mis  compañeros y representantes o los interlocutores de la patronal en las cosas que, personalmente, me afectan. En lo demás, no entro.

Pero con lo que no contaba mi presidente es con los elementos naturales, tan dados últimamente a funcionar contra toda lógica. Porque, contra lo que cabría esperar en el mes de julio, las temperaturas han tenido un fuerte ascenso desde el lunes, y las 11 horas de jornada, cuando se sobrepasan los 40 grados y se trabaja con ventanas cerradas y luz artificial, se hacen tan poco llevaderas como las 14 horas del viernes.

En cualquier caso debo reconocer que cada día voy obteniendo aprendizajes significativos que me ayudan a programar mejor la siguiente jornada. A este paso, cuando esta condena acabe estaré tan aclimatado que voy a lamentar recuperar la LIBERTAD. Os pongo varios ejemplos que han aliviado un poco las jornadas del lunes y martes.

– El viernes aprendí que era tontería intentar volver a casa para el almuerzo. Comer en algún lugar cercano a la sede del tribunal ayuda a prolongar el descanso, con el insignificante daño colateral de que hoy, tras dos días comiendo fuera, el monillo pelúo me ha retirado la palabra y se ha echado a llorar cuando he querido cogerla en brazos al entrar. Claro que igual no lo ha hecho por venganza, sino por el tufo a sobaco rancio que irradiaba.

– El lunes aprendí que el cuscús del FRESCO  se me repite, así que para evitar sufrimientos mayores a los opositores del turno de tarde he comenzado a preocuparme por mi dieta, lo cual, en el fondo, me hace bien.

– El lunes me aprendí los horarios del autobús de Alfacar a Granada, y comprobé que cuando no entro a las 7.00 y no me importa llegar un poco más tarde a casa puedo usar el transporte público, que por cierto, ha subido un 20% desde el 1 de julio.

Total, que, gracias a lo que he aprendido en estas cuatro primeras jornadas, mañana podré afrontar mejor otra etapa reina, una jornada prevista de 7.00 a 20.00.

Recordatorio 1: Llevar nevera con agua fresca y hielo, que Granada está en alerta  porque se prevén temperaturas superiores a 40º, alguno menos en el interior del aula de exposiciones gracias a que nadie se queja por la falta de oxígeno y podemos trabajar con las ventanas cerradas y luz artificial.

Recordatorio 2: Llevar una mochililla con toalla, jabón y desodorante. Aunque no pueda ducharme, un refrescón de sobacos es lo menos que puedo hacer para que los opositores de la tarde puedan exponer sin taparse la nariz, que falta les hará para capturar algo de oxígeno, porque aunque esté a elevada temperatura dicen que es imprescindible para la supervivencia.

Recordatorio 3: Decirle a Belén que el lunes, cuando lleve a la niña al pediatra, me compre un desodorante de los que no te abandonen a la décima hora de trabajo (si es que existe).

Recordatorio 4: Cambiar el despertador a las 5.50.

Recordatorio 5: Imprimir alguna foto mía en formato A4 para que el monillo pelúo no me olvide.

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Una respuesta a “Canción triste de un vocal de oposiciones (2).

  1. elocadi

    julio 9, 2010 at 10:47 pm

    Estoy deseando leer tu próximo resumen de la jornada. Se puede decir más alto pero no más claro, creo que ni con todo el oro del mundo se puede pagar vuestro trabajo. Los opositores estamos con las neuronas que no dan más de si, yo desde marzo no he podido ver a mi familia, pero esas largas ,repetitivas y calurosas jornadas escuchando, objetivos, decretos, competencias, actividades,etc reconozco que son mortales.
    Animo ya os queda menos y a disfrutar por fin de vuestra familia despúes de un largo y extenso año de trabajo.
    gracias por sacar tiempo para contarnos tus experiencias, así nos relajamos un poco

     

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