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Canción triste de un equipo directivo de IES andaluz.

28 Ene

duda

Recientemente muchos docentes hemos leído en las redes la arenga de una compañera del IES Isidro de Arcenegui, y raro es quien no la comparte. Fue leída en su claustro y recibió el apoyo unánime de sus miembros.

Esto es parecido, aunque es otra cosa. Es un documento de balance del primer trimestre del curso presentado por el equipo directivo del IES Emilio Muñoz de Cogollos Vega a su claustro. No representa más que a los miembros de dicho equipo directivo, y ni el claustro del IES Emilio Muñoz ni ninguno de sus integrantes a título personal es responsable de las opiniones que se vierten.  Quisiera compartirlo, porque aunque algunas cuestiones que se plantean pueden ser bastante particulares, tiendo a pensar que muchos equipos directivos, docentes y familias de alumnado pueden sentirse identificados.

Últimamente se ha hecho más complicada la labor docente, qué duda cabe, pero no menos complicada se ha hecho la tarea de dirigir un centro educativo. Os dejo el texto literal que se incorporó al acta del Claustro celebrado el 24 de enero en el IES Emilio Muñoz, de cuyo contenido soy el máximo responsable, como director, aunque no el principal redactor. Gracias Paco.

 

REFLEXIONES EN ESTE INICIO DE CURSO 16-17.

Aunque lo comentamos en muchas ocasiones en los despachos, en la sala de profesorado, en la cafetería,… creemos oportuno y necesario manifestarlo también en los órganos colegiados de nuestro centro.

Nos referimos al continuo empeoramiento de las condiciones en que ejercemos nuestro trabajo como docentes, en las aulas y en la dirección de un centro educativo, como consecuencia de las decisiones de las administraciones educativas. En especial, en este primer trimestre del curso 2016-2017, vivimos a menudo en la perplejidad, en la incertidumbre, con sensaciones de provisionalidad, de improvisación, y cada vez más saturados de tareas burocráticas y administrativas; y también muchas veces nos sentimos poco o nada valorados, desatendidos, e incluso ninguneados, por qué no decirlo.

A pesar de todo ello, procuramos seguir trabajando con la mayor profesionalidad, por el respeto que merecen nuestro alumnado y sus familias; pero qué complicado resulta realizar nuestras tareas con tantos escollos y trabas. Para muestra, algunos ejemplos:

  • Comenzamos el curso con dos bajas por maternidad que ya venían del curso pasado. Las sustituciones no estaban en el centro el 1 de septiembre, ni siquiera para el comienzo de la actividad lectiva, el día 15. Se incorporaron entre el 19 y el 21. A estas dos bajas hay que añadir tres profesores que incrementaron el cupo de nuestro centro tras la certificación de matrícula de septiembre, y que también se fueron incorporando a lo largo de la segunda semana de clases, más el profesorado participante en las pruebas de selectividad. Es decir, iniciamos el curso con la “normalidad” que suponen siete ausencias.
  • Unido a esto, y con respecto al reparto de la carga docente y a la elaboración de horarios, volvemos a tener que realizarlos en la más absoluta provisionalidad e incertidumbre, puesto que la comunicación oficiosa del cupo final de profesorado que correspondía a nuestro centro se realiza, por teléfono, sobre las una de la tarde del viernes 16, segundo día de clase.

Así mismo, en esa comunicación se nos reconoce un cupo más de los que actualmente tenemos, tal y como nos corresponde por el número de unidades. Pasó una semana, reclamamos su incorporación y se nos informa que finalmente no se nos reconoce ese cupo más. Con fecha 5 de octubre de 2016 se envió escrito al Servicio Provincial de Planificación Educativa y a la Dirección General de Planificación y Centros solicitando explicaciones. A día de hoy seguimos sin recibir respuesta.

  • En cuanto a normativa, más incertidumbre, inquietud e inseguridad. Sobre las famosas reválidas o pruebas finales de 4º de ESO y 2º de Bachillerato, tuvimos que esperar al Real Decreto-ley 5/2016, de 9 de diciembre, de medidas urgentes para la ampliación del calendario de implantación de la Ley Orgánica 8/2013 para aclararnos en algunas cuestiones. Y un poquito para la Orden ECD/1941/2016, de 22 de diciembre, por la que se determinan las características, el diseño y el contenido de la evaluación de Bachillerato para el acceso a la Universidad. A finales de enero de 2017 aún no se ha publicado la normativa autonómica que precise y termine de regular estas pruebas. ¡Qué decir pues de la angustia que viven el alumnado de 2º de Bachillerato y sus familias a estas alturas del curso!

En la Formación Profesional Básica iniciamos otro curso más con una normativa provisional. Tuvimos que esperar hasta el mes de noviembre para ver publicada la Orden por la que se regulan las enseñanzas deFormación Profesional Básica en Andalucía, los criterios y el procedimiento de admisión a las mismas y se desarrollan los currículos de los diferentes títulos básicos.

  • La LOMCE ha supuesto importantes cambios. Entre otros, hemos tenido que adaptar las programaciones didácticas a los nuevos elementos que integran el currículo. O evaluar a partir de los prolijos estándares de aprendizaje. Ni se nos ha ofrecido la formación necesaria ni se han atendido nuestras demandas cuando así se ha manifestado.
  • Séneca merece su apartado específico: las dificultades para matricular alumnos provenientes de nuestro centro en 1º de Formación Profesional Básica que no se resolvieron hasta finales de septiembre; la confusión en la matriculación con las materias LOE y las nuevas LOMCE; aclaraciones a la matrícula de las materias de bachillerato que supusieron cambios en las matrículas en el mes de octubre; cambios también en la matriculación del alumnado de PMAR de 2º y 3º de ESO a mediados del mes de octubre de los que no se nos informa, ni de que se tienen que realizar ni de cómo hacerlo; o alumnos y alumnas que aparecen y desaparecen a la hora de pasar lista o evaluar.
  • Las Instrucciones de 26 de julio de 2016, que reducen la ratio profesorado de guardia/grupos de alumnado, tanto en los periodos de clase como en los recreos, y que menguan y dificultan una atención adecuada al alumnado.
  • Finalmente, y no menos importante por arrastrarlo en el tiempo: un sistema de cobertura de bajas, licencias y permisos que interrumpe el proceso de enseñanza-aprendizaje del alumnado, al menos, durante diez días; un incremento de horas lectivas y de las ratios de los grupos de alumnado; falta de información sobre las características y circunstancias del alumnado que se incorpora desde la Residencia Atalaya; el recorte acumulado en los gastos de funcionamiento en los últimos cinco años que asciende a un 27 %; los cuatro cursos con una persona menos entre el personal de limpieza (aun habiendo realizado numerosas gestiones para remediar esta carencia); o el curso completo que estuvimos sin personal de administración.

En conclusión, son muchas las dificultades que se han añadido en el inicio de este curso a las ya habituales, lo cual puede estar en relación con el empeoramiento de los resultados académicos y de convivencia en este primer trimestre.

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Publicado por en enero 28, 2017 en Personal

 

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